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  • Deprisa Deprisa, quinquis de autor
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  • Eloy de la Iglesia, cineasta radical
  • José Antonio de la Loma, fundador del cine quinqui

Dossier

¿QUIÉN TEME AL QUINQUI FEROZ? > de "Perros Callejeros" a "La Estanquera de Vallecas"
Fecha: 31 de March de 2009 / Autor: Alfonso Muñoz

Caballeros del extrarradio y la marginación, ¿quién no recuerda a aquellos quinquis feroces, pantalón paquetero, melena al viento, surcando las calles en un SIMCA 1000? Sus aventuras duraron poco más o menos lo que la Transición. Sus andanzas dan forma a un particular subgénero del cine patrio que hoy se reivindica desde las catacumbas de la más exquisita cinefagia.

El cine quinqui, subgénero del cine español, no duró más de diez años: desde el estreno en 1977 de "Perros callejeros", hasta "La estanquera de Vallecas" en 1987. A lo largo de este periodo surgieron una serie de películas reconocibles por su temática y por su estética, entendibles sólo en el peculiar momento histórico de aquellos años.

Las películas quinquis son un buen ejemplo de cinematografía fabricada al límite, casi siempre al borde de la industria, ajena a las prescripciones de la crítica bienpensante.

A lo largo de los años el cine quinqui ha sido capaz de conectar con un público numeroso y cambiante, desde los macarras de barrio que llenaron las proyecciones de sesión doble en el momento de su estreno, al actual cinéfago amante del cine más extremo.

El cine quinqui presenta trazos comunes, pero también admite miradas diversas y rasgos autorales: desde la más descarada explotación comercial a ritmo de persecución automovilística de José Antonio de la Loma, hasta la militancia política y la denuncia engagée de Eloy de la Iglesia, pasando por la estilización cahierista de Carlos Saura. El fenómeno quinqui se enriquece además con la irrupción reciente de inesperados fenómenos revivals.

¡DALES CAÑA, TORETE!

No más de veinte películas conforman el corpus del cine quinqui. La primera de todas ellas -pieza fundacional del género e inicio de una trilogía- fue "Perros callejeros", la película española más taquillera de 1977, el inesperado y tardío éxito del veterano director José Antonio de la Loma.

El pretendido biopic de "el Vaquilla" arrasó taquillas con su singular cocktail de escenas de acción y violencia. Ángel Fernández, actor amateur reclutado en el barrio barcelonés de La Mina, interpretaba el papel de "Torete", trasunto cinematográfico de "Vaquilla". El director no escatimaba medios para atraer al público de sesión doble: persecuciones trepidantes, sexo y violencia gratuita. ¿Quién entre los que la hayan visto no recordará la truculenta castración del protagonista?

En 1979 José Antonio de la Loma estrenará "Perros callejeros II", secuela que intenta prolongar el éxito de la primera entrega. Su continuidad narrativa con el film anterior tiene que sortear algunos problemas, entre ellos el nada despreciable de que el protagonista muere en la última secuencia de la película. La solución a esta incongruencia se salva mediante un recurso de naturaleza casi metacinematográfica: el actor Ángel Fernández ya no encarna a "Torete", recupera su personalidad, se interpreta a sí mismo en una serie de aventuras a medias entre el documental y la ficción criminal. "Los últimos golpes del Torete" (1980) agotará la trilogía y llevará al paroxismo alguno de sus rasgos más característicos. La película comienza con el encuentro casual de "el Torete" con "el Vaquilla" cuando ambos se disponen a robar un banco. Después de múltiples aventuras, "el Vaquilla", interpretado en esta ocasión por Bernard Seray, actor asiduo del clasificado S, morirá a manos de la policía, veintitrés años antes de su muerte real en la cama de un hospital.

Después de los excesos de las últimas entregas callejeras, "Yo, el Vaquilla" representa en 1985 un necesario retour à l'ordre del género. La película es la versión cinematográfica de la autobiografía que "el Vaquilla" escribió desde la prisión. En todo el relato domina la intención testimonial, reforzada por la aparición ocasional del protagonista entrevistado en el penal de Ocaña. Aunque en ocasiones el director se ayude del bien conocido recurso de las persecuciones, la película adolece de una falta general de ritmo. Posiblemente su mayor hallazgo sea la efectiva conjunción entre las imágenes y las canciones de Los Chichos. El tema principal de la banda sonora se convirtió en un himno quinqui.

José Antonio de la Loma perpetró aún otros dos títulos quinquis -"Perras callejeras", "Tres días de libertad"-, descarado intento sin ningún valor de seguir explotando una fórmula que ya a aparecía del todo agotada.

EL QUINQUI ENGAGÉ

Eloy de la Iglesia, predicador laico de la igualdad entre clases, clama en todas sus películas contra la sociedad burguesa.

"Navajeros" presenta un tono y una intención bien diferente al de la serie de perros callejeros. Encontramos sin embargo rasgos comunes, subrayados seguramente con otro énfasis: la solidaridad entre los desposeídos, el ansia de libertad y la rebeldía ante la sociedad que los excluye.

"Navajeros" atesora además el mérito de haber descubierto uno de los rostros fundamentales del cine quinqui: José Luis Manzano -probablemente el mejor actor del género- además de el Pirri, ambos debutantes en esta película.

Se agradece en el cine quinqui de De la Iglesia la ausencia de moralina tan querida a De la Loma. Ni una coartada moral, las películas de este director progre se convierten en vehículo para la transmisión de la ideología del autor. Una de las secuencias culminantes de "Navajeros" es aquella en que todos los pandilleros de Madrid se unen para vengar una afrenta sufrida por el Jaro a manos uno de los cabecillas del hampa establecida. Diríase que de golpe la peli nos proporciona una clase de materialismo histórico; los desheredados cobran fuerza cuando se unen contra el poder.

"Colegas", película quinqui de una manera imperfecta, nos habla de la fuerza de la amistad, sus personajes no son delincuentes ni marginados. Al cabo dará los mismo, disfrutan del dudoso privilegio de haber nacido en el lugar equivocado, quisieran integrarse pero la sociedad les margina con el mismo final trágico.

Estrenadas con tan sólo un año de diferencia, "El pico" (1983) y "El pico II" (1984) forman un díptico, seguramente la obra más compleja de todo el cine quinqui, la más rica desde el punto de vista narrativo y temático. "El Pico" es un film político pero también un eficaz melodrama familiar. Eloy de la Iglesia habla claro, el director vasco asume una estrategia directa de enunciación. En su irrefrenable interés por decir y convencer incurre con frecuencia en el tremendismo y en la obviedad.

"Las estanquera de Vallecas" es un sainete quinqui, el réquiem de todo un género que adquiere en su última película un aire forzadamente cómico. Es la última película de José Luis Manzano, y la penúltima de De la Iglesia. En ella aparece fugazmente Pirri; una jovencísima Maribel Verdú vela sus primeras armas con la espléndida Emma Penela.

QUINQUIS DE AUTOR

Como tantos otros elementos de la cultura popular o de masas, el cine quinqui no suscitó en sus inicios ningún entusiasmo crítico. Muchos se escandalizaron en su momento cuando Carlos Saura anunció que pretendía realizar una película que se adaptaba como un guante a un género tan denostado. La sorpresa y el escándalo llegarían a su paroxismo cuando "Deprisa, deprisa" obtuviera el Oso de Oro del Festival de Berlín en su edición de 1981.

El tema y el esquema narrativo de "Deprisa, deprisa" se adapta a los tópicos genéricos; su historia se reduce a la carrera delictiva de unos jóvenes marginados que al cabo les conducirá a la tragedia. La utilización de actores no profesionales, escenarios naturales del extrarradio urbano, y una banda sonora tan quinqui como sus protagonistas también la alinean con el género. La intención de Saura es sobre todo intelectual: a través del cine quiere adentrarse en una realidad que desconoce; alejado de la intención comercial o moralizante, Saura nos ofrece un fragmento de la realidad social, se queda en lo esencial, posiblemente nos ofrece la obra más perdurable del cine quinqui.

EJEMPLOS REVIVALS

El cine quinqui murió por el propio agotamiento de sus formulas estéticas, pero también por la transformación de la sociedad española, la desaparición física de toda una generación, la mejora de las condiciones de vida en los barrios y la disminución del problema de la delincuencia juvenil.

De manera sorpresiva, a partir de la mitad de los 90 una serie de jóvenes directores estrenan películas de intención y estilo realista que coinciden estética y temáticamente con algunos presupuestos del cine quinqui. Pude que no se trate de películas quinquis en sentido estricto, pero es indiscutible un cierto aire de familia, que en ocasiones adquiere la forma de un indisimulado homenaje a sus predecesores.

Hablamos de "Barrio" (1998) de Fernando León, "El Bola", (2000), Achero Mañas o las más reciente "Volando voy", biopic de El Pera, jovencísimo ladrón de aquellos años que terminó como piloto de carreras e instructor de la Guardia Civil.

Mención especial merece "7 vírgenes", del sevillano Alberto Rodríguez. Todos los elementos del cine quinqui cobran nueva vida en la película protagonizada por dos adolescentes que deciden disfrutar al máximo la libertad recobrada.

EPITAFIO QUINQUI

El cine quinqui fue capaz de construir una mitología, y encierra además una historia trágica. El Jaro, el Torete, el Vaquilla o el Pirri alimentaron la educación sentimental de toda una generación; los personajes reales cuyas correrías inspiraron las películas y los actores que les dieron vida en la pantalla, todos murieron jóvenes -algunos demasiado jóvenes- tan sólo algunos años después de su efímero momento de gloria.

Que la tierra les sea leve

CASTING

CINCO FIGURAS ESENCIALES DEL CINE QUINQUI

EL VAQUILLA

Juan José Moreno Cuenca "el Vaquilla" (1961-2003), fue el primero y más famoso quinqui de leyenda. Con once años capitaneaba su propia banda. Con trece ingresó en la cárcel Modelo de Barcelona. En la biblioteca carcelaria leerá deslumbrado la obra de Enzensberger "El corto verano de la anarquía. Vida y muerte de Durruti". Enganchado a las drogas reincide una y otra vez; pasará en prisión veinticuatro de sus cuarenta y dos años de vida. La serie de los "Perros callejeros" deforma hasta la parodia algunos episodios de su vida. "Yo, el Vaquilla" aporta un retrato más veraz de sus primeros años.

EL JARO

José Joaquín Sánchez Frutos "el Jaro" (1962-1978) escribió desde el reformatorio: "He robado quince coches y he dado estirones yo mismo, porque siempre he querido ser libre". Delincuente ejemplar que aterroriza con su banda todo el norte de Madrid, morirá abatido por un vecino cuando aún no había cumplido 16 años. En sus bolsillos encontraron recortes de periódicos que hacían relato de sus hazañas. Su vida la contará Eloy de la Iglesia en "Navajeros".

JOSÉ LUIS MANZANO

La vida de José Luis se confunde con la de sus personajes. Chico de Vallecas descubierto en un casting callejero para protagonizar "Navajeros", el cine le convierte en una celebridad. San Sebastián asaetado por jeringuillas, la heroína provocará su caída. Deja de trabajar; caerá incluso en la mendicidad. Condenado por robo con intimidación, es encontrado muerto por sobredosis durante un permiso carcelario. Tenía 28 años.

JOSÉ ANTONIO DE LA LOMA

Prolífico artesano que sólo adquiere la condición de autor de culto a partir de su papel como fundador del cine quinqui, José Antonio de la Loma obtendrá su mayor éxito con 53 años gracias a "Perros Callejeros". La suya es la estética del azar. Cuando acierta lo hace por error. Muere con 80 años, tan sólo cuatro meses después que "el Vaquilla".

ELOY DE LA IGLESIA

Director de la generación de los 60, Eloy de la Iglesia es uno me los más destacados cineastas de la Transición. Militante del PCE, siempre quiso hacer cine político. Sus películas quinquis se fundan en un discurso de crítica social. En "Navajeros" ensaya la balada del joven delincuente suburbial; en el "El pico" desmonta todas las instituciones represoras heredadas del franquismo. En muchas de sus películas aparece sin embozo un discurso de liberación gay. Cineasta radical y comprometido, a veces excesivo pero siempre honesto.

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NAVAJEROS - BIEN PENSAO PEOR HUELEN OTRAS COSAS

Perros Callejeros

Deprisa, deprisa.

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