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JOSE LUIS MUNERA > EL PUTO ROGER CORMAN DE LOS TEBEOS
Fecha: 1 de June de 2006 / Autor: Alejandro Romero

Aquí lo tenemos: José Luis Munuera, el murciano que dibuja una de las series más venerables del tebeo francobelga, Spirou, y ha conseguido que venda más que nunca. Narrador impecable, alquimista insólito de modernidad y clasicismo, abanderado del cómic esencialmente lúdico, difícilmente lo veremos nunca dando la murga con uno de esos tebeos de autobiografía narcisista. Así que habrá que conformarse con esta entrevista...

Alguna vez has dicho que no te molestaría ser visto como una especie de Roger Corman del cómic.

Lo que me gusta y me seduce de Corman es que, junto con una evidente vocación comercial, sus películas translucen un auténtico amor por el cine: un amor básico y salvaje despojado de toda coartada cultural, donde es más importante el hecho en sí de hacer las películas que el resultado artístico de ese esfuerzo. Burton reflejó esa actitud en "Ed Wood". Corman, a diferencia de este último, tenía una inteligencia funcional que le permitió hacer que sus películas además fueran rentables. No olvidemos que cuando la nueva ola de los ‘70 trataba con desesperación de alejarse de los grandes estudios para crear sus propias estructuras de producción, Corman ya era un productor independiente que había conseguido lo que los Coppola o Lucas andaban persiguiendo. No era el único: ¡¡¡también estaba Russ Meyer!!! Los dos, creativos y libres a más no poder dentro de un panorama tan jerárquico y estanco como lo es la producción cinematográfica americana, ofrecían películas de a dos duros siguiendo como única prospección de mercado su propio criterio estético: chabacano, zafio, nada intelectualizado... de una honestidad brutal! Y por eso mismo bueno, bello y necesario.

Cuando digo que yo soy "el puto Roger Corman de los tebeos", me gustaría que se entendiera que justamente, lo que trato de hacer es reflejarme con toda sinceridad en lo que hago, a veces sin preocuparme de la calidad tal y como lo entiende la intelectualidad gafapasta y, sobre todo, sin hacer ni él más mínimo caso de lo que se supone que hay que hacer para ser reconocido como auteur en el sentido, tan caro a los críticos franceses y a sus émulos hispánicos, de la nouvelle vague. Para concretar: trato de hacer los tebeos que me hubiera gustado leer cuando a los 11 años hacía cola para la sesión matinal de los domingos, cinco duros la entrada y otros cinco para palomitas y Coca-cola, babeando por anticipado ante la posibilidad de dos horas de emoción salvaje delante de un Harryhausen, un Bruce Lee o, si había mucha, mucha suerte, un Spielberg de los de antes (de cuando no era respetable).

¿Hay explicación plausible a la escasez de trabajos tuyos publicados aquí? ¿Te darán algún día el premio del Saló al autor revelación?

Supongo que no interesa, que no se vende y que da igual. Siglos de historia me permiten estar bien contento de no ser profeta en mi tierra. El día que El País me haga una entrevista, estaré jodido... Respecto a los premios, no me importan en absoluto, aunque por supuesto da gustito cuando te los dan. El problema es que normalmente los otorgan los propios profesionales, con lo que, pese a ser agradable que tus pares te reconozcan, no dejan de ser una especie de retortijón endogámico. Yo he tenido la suerte de que me dieran algún premio importante, de estar nominado varias veces en Angoulême y todo eso... de todos los premios, el que más me satisface es el de los lectores de Le journal de Mickey, que votaron simplemente por la historieta que más les gustó (Nävis, en este caso).

Con "El hombre que no quería morir" los seguidores de Spirou han dado el visto bueno al equipo Morvan-Munuera. ¿Qué tiene ese episodio que le falte al anterior?

Es menos arriesgado, está más controlado, es más sabio... es más "profesional", condiciones todas que se presuponen cuando se hace Spirou, pero que no eran tan obvias en el precedente, escondidas bajo una tremenda presión y una formidable pasión. A veces, hay que saber controlarse...

Humor, escuela francobelga, una cierta dosis de manga y una "cámara" inquieta propensa al gran angular. ¿Cómo definirías tu propio estilo?

Vete a saber... no intelectualizo lo que hago, pero efectivamente, hay una mezcla de influencias, del tebeo europeo clásico al manga pasando por el comic-book, lo que hace que la narrativa sea de hecho más cinematográfica de lo que es habitual en la gran tradición franco belga. Hay además un gusto evidente por el movimiento, que desemboca en secuencias de acción de coreografía compleja, muy slapstick, que remiten al lector, según parece, a las películas de animación. Finalmente, hay una fuerte empatía con los personajes, que, por lo que me dicen, se transmite en la lectura... pero vamos, que no lo sé, yo hago lo que hago y mi reflexión más profunda es "¿mola?¿es divertido? ¿se entiende?". Si me respondo que sí, es que está bien.

Considerando el éxito que has alcanzado en el tebeo, ¿te has planteado probar en otros campos?

Creo que, si puedo evitarlo, no cambiaré de campo más que por puro placer o por probar cosas diferentes. Mi objetivo profesional es seguir dibujando tebeos hasta los setenta años. No hay otro medio que proporcione tanta libertad y tanto placer a cambio de tan poco presupuesto y tan pocas concesiones como los tebeos. Es un lujo excepcional.

Chapitas

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